Vecinos y otras maldiciones

Desde que crucé la puerta del piso nuevo no he tenido un solo día de paz.Eso sí, los primeros meses fueron gloria bendita: vistas nuevas, más espacio, un garaje donde mi coche por fin no tenía que dormir a la intemperie… Vamos, que hasta me parecía que la vida me sonreía. Pero pronto empezaron las... Leer más →

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