¡Hola a todos!
Sé que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que publiqué algo por aquí, y lo primero que quiero hacer es pediros disculpas por haber estado tan ausente. Sé que en su momento prometí mantener el ritmo y seguir compartiendo historias, y no haberlo hecho me ha pesado más de lo que imagináis.
Aunque no he publicado nada nuevo en este tiempo, no he dejado de escribir. De hecho, he estado trabajando en varios relatos que poco a poco iré subiendo al blog. Algunos son completamente nuevos, otros son versiones reescritas y mejoradas de historias que ya conocéis. He querido darles una vuelta, pulirlas, hacerlas más agradables de leer y, sobre todo, más fieles a lo que quería contar desde el principio.
Uno de los proyectos que más ilusión me hace retomar es la historia de un personaje muy especial para mí. Muchos ya la conocéis: Rhane, mi main de aquel MMORPG que tantas horas me robó (y tantas alegrías me dio). Empezó siendo una ladronzuela de las calles, y terminó liderando una organización criminal que movía los hilos de los bajos fondos del reino. Su historia se fue construyendo poco a poco, no solo a través del juego y el rol con otros jugadores, sino también mediante relatos que fui escribiendo inspirada por esas aventuras compartidas.
Ahora que he dejado atrás ese mundo virtual, siento una mezcla de nostalgia y cariño que me impulsa a rescatar esas historias. Porque aunque nacieron en un juego, se convirtieron en parte de mi historia personal. Me acompañaron en mi juventud, y de alguna forma, siguen conmigo ahora que camino hacia la madurez. Y creo que merecen ser contadas.
Además, quiero compartir con vosotros algo importante: he tomado la decisión de dar un paso más allá y perseguir un sueño que llevaba demasiado tiempo guardado. Estoy escribiendo historias que no publicaré aquí, porque he decidido intentar convertirme en escritora de pleno derecho. No solo por necesidad —porque sí, necesito complementar mis ingresos—, sino también por algo más profundo: por fin he decidido pensar en mí, en lo que deseo, y dedicar tiempo y esfuerzo a lo que me hace feliz.
¿Suena bien? A mí me suena a libertad.
Gracias por seguir ahí, por leerme, por acompañarme en este viaje. Nos vamos viendo por estos lares!
Un abrazo enorme.
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