WRITOBER 1/2020: OTOÑO

Ya ha empezado el otoño. Era mi estación favorita no sólo por el derroche de color que nos muestra la naturaleza vistiéndose con esos tonos ocres, dorados y rojizos, sino por el ambiente misterioso que se extiende por el mundo.

Antes disfrutaba del sonido de la lluvia repicando contra los cristales de la ventana y el aroma a hierba mojada que surgía cuando escampaba. Y esa niebla que se extiende por los campos ocultando el paisaje mientras forma fantasmagóricas figuras en el horizonte, siempre me había fascinado.

Antes creía que esta estación era ideal para inspirarme y dejar florecer esos relatos llenos de misterio y suspense. Era el momento de aventurarme al atardecer y perderme hasta el anochecer, disfrutando del silencio a mi alrededor, desvelando senderos bajo la única luz de la luna.

Pero ese tiempo ya pasó.

Ahora veo más allá de la romántica caída de las hojas de otoño porque puedo discernir la podredumbre que se arrastra bajo los montones de hojas muertas.

El mágico repiqueo de la lluvia contra la ventana se ha convertido en una cruel tortura para mis sedientos labios.

La humedad del ambiente ya no me parece ensoñadora sino fría y descarnada como los huesos quebrados de lo que antes fueron mis torneadas piernas.

Los tonos rojizos que antes encendían el mundo como si una capa de oro fundido lo hubiera bruñido ahora son un pálido reflejo de mis sangrantes heridas.

La oscuridad creciente ya no me resulta misteriosa sino aterradora porque con la noche ellos llegan, una y otra vez para alimentarse de mi torturada carne.

No puedo evitar dejar escapar un sollozo quedo de mi seca garganta cuando las últimas luces del atardecer se difuminan dejándome a oscuras entre esas cuatro paredes.

Hace tiempo que perdí la esperanza de escapar y soy consciente de que mi final se acerca. Lejos de tener miedo a morir, lo que temo es mantenerme viva una noche más porque no creo que pueda soportar sentir sus colmillos desgarrando mi carne nuevamente.

El suave susurro de sus pasos renqueantes anuncia su llegada y no puedo hacer nada, tan solo limitarme a esperar que tanteen los huesos de mis piernas hasta llegar a mis muslos donde aún hay algo de carne.

No tengo fuerzas para gritar, tan solo espero que la maldita bruja me libere del hechizo y me permita morir antes de que empiecen a comerse mis intestinos…

Photo by Eriks Abzinovs on Pexels.com

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Otoño de Nissa Audun está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

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